Conocemos el negocio, sus objetivos y principales riesgos para definir el alcance de la auditoría.
Identificamos las áreas críticas y priorizamos los procesos que requieren mayor atención.
Realizamos pruebas, revisiones y análisis para evaluar el funcionamiento de los controles y procesos.
Presentamos observaciones claras y recomendaciones prácticas orientadas a la mejora de la gestión.
Monitoreamos la implementación de las acciones correctivas para asegurar una mejora sostenida.